Asunto: Carta de despedida.
Hola Héctor:
Cuando nos conocimos, no escribíamos
cartas como esta ¿te acuerdas? Nos las enviábamos por email y en ellas nos
confesábamos todo lo que nos hacíamos sentir el uno al otro o nos disculpábamos
tras los enfados, y nuestro amor aparentaba ser más intenso y sincero que
ninguno; parecía no tener fin.
Por eso nunca sospeché que llegaría a
escribir esta misiva, que lo nuestro no lograría sobrevivir a la rutina, las
desavenencias, el distanciamiento de nuestros cuerpos e incluso la desilusión.
Cuando abordábamos el tema de la
infidelidad, siempre convinimos ser directos. Si uno de los dos se sentía
atraído por otra persona, nos lo confesaríamos antes de dar el paso. No
daríamos pie al engaño. Y, aunque salir heridos se volviera inevitable, ambos asegurábamos
no poder hacer sentir culpable al otro por el nacimiento de unos sentimientos
que escapan al control.
Ese día ha llegado. Mis emociones se
desbordan por otro que no eres tú. Aunque no creo que sea amor, lo busco, su
atención me desequilibra, memorizo sus rasgos, me esmero con mi aspecto para
que se fije en mí, fantaseo con él. Eso es algo que nunca me había ocurrido
desde que estoy contigo. Eres el hombre que más tiempo ha retenido mis ilusiones
y mis sueños. Nunca las enfoqué en ningún otro que no fueras tú, pero ya no es
así.
No podemos culparle a él de lo que
despierta en mí. No es recíproco. Ni siquiera lo sabe. Su trato conmigo no es
distinto del de cualquier otra compañera de trabajo. No sé si me considera
atractiva o interesante. Nada de eso importa porque él sí lo es para mí. Supongo
que a estas alturas has adivinado quien es: Leo, el de la delegación de Jaén
que han trasladado a mi oficina hace poco.
Achácalo a un conjunto de cualidades
como la novedad, una mirada penetrante, su seriedad y su intelecto. Sé que no
soy la única que ha encendido un faro proyectado de forma directa e incluso
escandalosa sobre él. Tú sabes lo poco que me gusta competir o la rivalidad
amorosa. No haré ningún movimiento. He decidido disfrutar de lo poco que pueda
obtener de él sin más pretensiones que admirarle en la distancia.
Es una locura que podría haber callado y
escondido para que tú nunca la supieras, pero no pretendo aceptar tus pocos
abrazos, anhelando que sean los brazos de otro hombre los que me rodeen. No
sería justo para ti, y yo tampoco aspiro a convertirme en esa clase de persona.
Te he querido. Mucho. Pero nuestro amor
se ha deteriorado. Ya no me haces suspirar ni ansío tu compañía. Sé que tú
tampoco lo haces aunque tus palabras lo desmientan. No espero que nos acompañe
el mismo frenesí que nos gobernaba cuando nos enamoramos, pero el invierno
rodea nuestra cama desde hace demasiado tiempo y eso duele.
Algún día, tal vez podamos mirar hacia
atrás, como amigos, y aceptar que poner fin a nuestra relación fue lo mejor que
pudimos hacer y lo que más nos convenía. Espero que ese futuro no sea muy
lejano y que encuentres tu camino, incluso antes que yo, ahora que se separan.
No derrames ni una lágrima. Deja que lo
haga yo y que soporte el peso de nuestra ruptura por los dos.
Deseo que seas feliz, que encuentres a esa persona imprescindible con la que compartir tu vida y que oscurezca cualquier tiempo malgastado conmigo.
Deseo que seas feliz, que encuentres a esa persona imprescindible con la que compartir tu vida y que oscurezca cualquier tiempo malgastado conmigo.
Siempre tuya,
Aurora
