¿Cómo así? Porque me gusta que me lean; que los lectores
opinen sobre mi forma de escribir; que la conozcan, valoren o... no; porque soy
así de generosa, XD y porque quiero saber si hay más personas, que como yo, se
preocupan por la situación actual y por el mundo que dejaremos en herencia a
nuestros hijos.
Solo es un relato corto que surgió una noche calurosa de
verano, un día más, en el que lo particular de la naturaleza humana se volvió
incomprensible para mí.
Tengo un balancín mágico. Un balancín de alegres
colores, resplandecientes como luces boreales. Desde él me desplazo sin timón
ni piloto entre nubes pintadas con bocanadas de vapor de azúcar derritiéndose y
rayos soleados de limón y miel. Y mientras vuelo, mi mirada aprende que el
mundo es un lugar sin sentido donde la incertidumbre de unos pocos gobierna sobre
la certeza de la mayoría, la justicia se imparte con inmoralidad, la escasez
convive con la abundancia sin mirarse, la fuerza de la violencia embiste contra
los más débiles y dejamos morir la tierra que nos da vida…
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