Queramos o no y por mucho que lo evitemos, tendemos a
etiquetar todo cuanto nos rodea. Los lectores tampoco se libran de esta
diferenciación y, hoy por hoy, son divididos en varios grupos. No voy a entrar en
detalles y mucho menos voy a analizar la veracidad de este desglose. Creo que a
un buen lector es más difícil etiquetarlo porque no tiende a una sola forma de
lectura o un solo género sin despreciar, en absoluto, la coexistencia de un
gran clásico como Guerra y paz de
Tolstòi o El código Da vinci de Dan Brown sin caer en un análisis exhaustivo
sobre la calidad o no del texto. Hay libros capaces de emocionar por su lírica
y otros cuyas historias están creadas para entretener. La pasta es pasta aunque
algunos la prefieran con una elaborada salsa carbonara y otros pasen
directamente al bote de tomate frito.
