Se acerca San Valentín.
Sí, sé lo que vais a decirme: que es un día comercial inventado por y para el
consumismo, que el amor se demuestra todos los días… etc. Y, probablemente,
tenéis razón. Pero, con sinceridad, eso de demostrar lo enamorados que estamos a
todas horas cuesta. Sobre todo esos días que los calcetines no llegan a la
cesta de ropa sucia, los ronquidos ajenos no dejan dormir o los niños han
apretado demasiado las tuercas y tu humor amenaza con hacer estallar una
tercera guerra mundial. A veces, esos pequeños
tropiezos se convierten en el pan de cada día y se necesita un pequeño
recordatorio de que el amor debe cuidarse y alimentarse, no de regalos y
celebraciones, pero sí de días que nos hagan salir de la rutina y de los que
podamos conseguir algún momento especial.